viernes, 21 de diciembre de 2012

¿Que hoy es el fin del mundo? ¿Dónde tengo que firmar?

"Las oportunidades no se pierden, solo las aprovechan otros"
 
Así que hoy se acaba el mundo, ¿no? Pero, ¿se acaba de verdad o como tantas otras veces? Lo digo porque me quedan algunas cosillas por hacer y no me gustaría irme al otro barrio sin haber, al menos, intentado llevarlas a cabo. Ah, ya, claro, claro, que me lo tengo que creer porque lo dijeron los mayas hace más de cinco mil años*. En fin. En mi casi cuarentena de vida he conocido cuatro supuestos finales del mundo que han provocado la histeria colectiva para luego quedar en nada. ¿Por qué iba a ser hoy diferente? ¿Porque lo dijeron los mayas? Si todavía se tratara del fin del mundo como hasta ayer lo conocía esta que escribe, igual...
Me hago mayor. Sí. Sutilmente mayor, casi imperceptiblemente mayor, pero mayor al fin y al cabo. ¿Cómo lo sé?, porque las cosas que no tienen importancia me importan cada vez menos. Ventajas de la edad. ¿Que te ponga un ejemplo? No sé, igual ahora que está tan de moda la "sonata y fuga", las ausencias me resultan del todo llevaderas. Sí, sí. Nadie está obligado a querer a nadie, ni siquiera por mandato papal así que, cuando la cosa no funciona, mejor darla por perdida. Al principio duele, con la misma intensidad con la que se ha querido, pero el tiempo es capaz de hacer maravillas, solo hay que dejarlo pasar a su ritmo. En las rupturas, él es el único que manda.
Así que hoy se acaba el mundo, ¿no? Pues, mira, yo me conformaría con que acabase este horrrrrrrible dos mil doce (la pronunciación recalcada de la vibrante múltiple es necesaria para que el adjetivo adquiera su máximo explendor significativo). Lo cierto es que ha sido un año irregular en eso de los “quereres”. Demasiadas bajas en mi entorno. Separaciones anunciadas, sorpresivos divorcios expres, inesperadas desapariciones usando el método del “voy a por tabaco” y, luego, si te he visto no me acuerdo. Debe de ser que la gente de mi generación tiene poco aguante, o quizás la culpa sea de algo que comimos durante nuestra infancia. ¿Sabes?, mis hombros han soportado en los últimos meses más lágrimas que en todo el lustro por culpa de los que decidieron marcharse sin dar explicaciones. Para el que se queda compuesto y sin novia es complicado no tener a quien reprochar ni a quien preguntar un por qué. El silencio obligado en el que se vive es mortal. No hay mayor consuelo que el verlas pasar. Se come poco, se duerme poco. Pero ya se sabe, "no hay mal que cien años dure". Así que un día te acuestas creyendo que no podrás soportar su ausencia y a la mañana siguiente aparece de la nada una nueva presencia que inunda los vacíos con la fuerza de un tsunami. Y, de repente, caes en la cuenta de que has olvidado la contraseña de una cuenta de correos que ya no utilizas cansado de esperar unas noticias que siempre llegaban tarde y mal (eso cuando llegaban). Hasta has dejado de preguntarte cómo le tratará la vida porque tu pensamiento empieza a estar repleto de nuevas preguntas que no le atañen. Eliminas su perfil de Facebook, de Twitter. Borras su número de la agenda del móvil porque sabes que sin whatsApp ni LINE las personas, simplemente, no existen. Su perfume por la calle te resulta empalagoso. El recuerdo de su voz chulesco. Sus palabras de afecto toscas. Y, de la noche a la mañana, te sientes liberado, tanto como si un enorme saco de decepciones hubiera caído de tu espalda y se hubiera desparramado por el suelo hasta desaparecer por la fuerza del viento. Entonces acudes al Diccionario on-line de la RAE para ver el significado de la segunda acepción del verbo “echar” y sonríes al ver aparecer la locución verbal “echar de menos”. 1. Advertir, notar su falta. 2. Tener sentimiento y pena por su falta. Sonríes de nuevo, porque recuerdas que alguien te dijo alguna vez que, cuando una historia de dos acaba, el que más ha dado es el que más sufre. Y sabes que no tiene razón. Eso ocurre solo al principio, en seguida el que más sufre es el que más ha recibido porque es el que debe acostumbrarse de nuevo a la mediocridad. Hazme caso, una de las peores cosas que le puede ocurrir al ser humano, en su coherencia vital, es echar de menos algo que ha perdido por no saberlo cuidar.
¿Que hoy se acaba el mundo? Vale, si es el mundo que me rodea como hasta ayer lo conocía, me parece perfecto. ¿Dónde dices que debo firmar?
 
(para ver el vídeo es necesario ampliarlo a pantalla completa)
 
 
(¡te lo dije! antes, amplía antes. Está bien, pica en el icono de YouTube)
 
 
somebody that I used to know
 
Now and then I think of when we were together
like when you said you felt so happy you could die
told myself that you were right for me,
but felt so lonley in your company
but that was love and it´s an ache i still remember

You can get addicted to a certain kind of sadness
like resignation to the end always the end
So when we found that we could not make sense
well you said that we would still be friends
but I´ll admit that I was glad that it was over

But you didn´t have to cut me off
make out like it never happend
and that we were nothing
and I don´t even need your love
but you treat me like a streanger
and that feels so rough
You didn´t have to stoop so low
have your friends collect your records
and then change your numbers
I guess that I don´t need that tough
now you´re just somebody that I used to know
now you´re just somebody that I used to know
now you´re just somebody that I used to know

Now and then I think of all the times
you screwed me over
but had me believing it was always something
that I´d done

And I don´t wanna live that way
Reading into every word you say
you said that you could let it go
and I wouldn´t catch you hung up on
somebody that you used to know...

But you didn´t have to cut me off
make out like it never happend
and that we were nothing
and I don´t even need your love
but you treat me like a streanger
and that feels so rough
You didn´t have to stoop so low
have your friends collect your records
and then change your numbers
I guess that I don´t need that tough
now you´re just somebody that I used to know

Somebody (I used to know)
Now you´re just somebody that I used to know
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*La era anterior, según esta misma creencia maya, terminó el doce de agosto del 3114 a.C. ¡Bonito día para el fin del mundo!


jueves, 20 de diciembre de 2012

Piedras en el camino

"Convierte en peldaños las piedras con que tropieces"
Norman Vincent Peale*
 
 
  
 
La vida es un camino con principio y fin.
Entre la línea de salida y la de llegada hay miles de piedras que se disfrazan de subidas y bajadas, de rectas, curvas, desniveles y cambios de rasante, de obstáculos que, por sí solos, no desaparecen por fuerte que se cierren los ojos o por lejos que se huya de ellos.
Las maneras de enfrentarse a estas piedras de tamaño y grosor variable se reducen a tres. A saber. 1. Quienes se alejan de ella dando marcha atrás, caminando de espaldas al obstáculo que impide avanzar, ignorando que, si no se rectifica la trayectoria, cuando se decida de nuevo caminar de frente se llegará a tropezar con la misma piedra una y otra vez. 2. Quienes practican la técnica del avestruz, los que esconden la cabeza y dejan el resto del cuerpo al raso, los que eligen dar un rodeo al escollo para proseguir el camino, confiados en que nunca lleguen a tropezar con una piedra de tamaño significativo que sea imposible de bordear sin perder la senda. 3. Y quienes, ligeros de equipaje, se enfrentan a cualquier tipo de pedrusco, a los pequeños que se cuelan a hurtadillas en los zapatos y a los inmensos que parecen imposibles de saltar sin ayuda por mucho impulso que se tome.
La vida es un camino con principio y fin determinado. El transitar por él se hace más o menos llevadero dependiendo de a quién y qué se lleve de equipaje. No hay dificultad grande en el camino que no se pueda salvar. La vida carecería de sentido si así fuera.

 
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* NORMAN VINCENT PEALE (31 de mayo de 1898 – 24 de diciembre de 1993) fue el creador de la Teoría del Pensamiento Positivo.

miércoles, 8 de agosto de 2012

"12", un poema de Oliverio Girondo (1932)


Ficha Técnica:



Título original: Espantapájaros

Editorial: Losada

País: Argentina

Año: 1932





En la teoría:


No sé cuánta narrativa hispanoamericana del siglo XX he leído, pero de seguro que más de la que me gustaría. Que conste que hablo con conocimiento de causa, obligado durante cinco años, pero conocimiento al fin y al cabo. Ricardo Güiraldes. Alcides Arguedas. García Márquez. Miguel Ángel Asturias. Juan Rulfo. Rómulo Gallegos. Y Mario Vargas Llosa, entre otros muchos. Pues con todo no le he cogido gusto a la novela del otro lado del charco. No, y no sé por qué. Quizás se cumpla en mí eso de que “no está hecha la miel para la boca del asno”. Quién es quién, miel/asno, narrativa hispanoamericana/yo, lo dejo a elección del consumidor.
Tampoco me gusta la poesía. Matizo. En todo caso me gusta menos que el sucedáneo de chocolate “Donaire”, en la misma medida que un bodegón del XVII y más, mucho más, que la narrativa hispanoamericana. Pues fíjate tú que es precisamente la poesía de ese continente la única capaz de abstraerme de la realidad. César Vallejo. Vicente Huidobro. Gabriela Mistral. Pablo Neruda. Mario Benedetti. Oliverio Girondo. Oliverio Girondo, ¿te suena? Argentino de nacimiento, cosmopolita por convicción, su poemario Espantapájaros (1932) es fundamental... al menos para mí. 
Existe un artículo magistral sobre Girondo de 2011 firmado por el periodista Juan Sasturain que te recomiendo encarecidamente que leas, no solo porque ofrece información que no encontrarás con facilidad por la red, sino por la manera tan "girondina" en que está escrito“Veinte motivos para leer a Oliverio Girondo” (publicado en el diario argentino Página 12). Ni uno solo de esos motivos tiene desperdicio alguno, créeme. No voy a entrar en menesteres filológicos porque hasta para mí sería infumable en esta etapa de mi vida (la niña ya está crecidita y es poco impresionable), pero sí me atrevo a recomendar el sentir mundano de este poeta atemporal que es capaz de escribir:

“Que te enamores tan locamente de una caja de hierro que no puedas dejar, ni un momento, de lamerle la cerradura”. ("21", Espantapájaros, 1932)


La poesía de Girondo no necesita ni de diccionarios ni de intérpretes. Habla por sí sola en una lengua tan sincera y llana que no solo me reconcilia con la poesía, como aseguraba el propio Sasturain, su pluma me reconcilia con el mundo. ¡Buen provecho!


“Se miran, se presienten, se desean, se acarician, se besan, se desnudan, se respiran, se acuestan, se olfatean, se penetran, se chupan, se demudan, se adormecen, se despiertan, se iluminan, se codician, se palpan, se fascinan, se mastican, se gustan, se babean, se confunden, se acoplan, se disgregan, se aletargan, fallecen, se reintegran, se distienden, se enarcan, se menean, se retuercen, se estiran, se caldean, se estrangulan, se aprietan, se estremecen, se tantean, se juntan, desfallecen, se repelen, se enervan, se apetecen, se acometen, se enlazan, se entrechocan, se agazapan, se apresan, se dislocan, se perforan, se incrustan, se acribillan, se remachan, se injertan, se atornillan, se desmayan, reviven, resplandecen, se contemplan, se inflaman, se enloquecen, se derriten, se sueldan, se calcinan, se desgarran, se muerden, se asesinan, resucitan, se buscan, se refriegan, se rehúyen, se evaden y se entregan”.


En la práctica:

Está bien, lo confieso. Hace un rato me he reído de mí misma como si de otra persona se tratase. Y es que, siempre que tengo en mente dejar por escrito algún pensamiento inquieto que recorre a gritos mi cerebro de lado a lado, me digo bien segura: “seré breve”. Sí, breve, claro, claro. Cuando he sobrepasado la segunda página de un mecánico WORD me ha sobrevenido una repentina risa, tan floja como silenciosa, que ha inundado la habitación por completo. Lo he borrado todo y he comenzado de nuevo, despojada de lo superfluo.

Posiblemente no sea el mejor poeta en lengua castellana de principios del XX, aunque sí dicen que es el mejor argentino. De seguro que no es el más conocido, aunque a mí me llena sobremanera. Es fácil recomendar algo que gusta, pero compartir algo que te hace vibrar tanto que quisieras guardar solo para ti como una posesión valiosa que manos ajenas puedan mancillar, querido, querida, eso no lo es tanto. Pero...