jueves, 11 de abril de 2013

“El vuelo del globo rojo”, una película de Huo Hsiao-Hsien (2007)


Ficha técnica:


Título original:

Guion:

Actores principales:

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País:

Palmarés:







Hace tiempo que andaba detrás de esta película. Allá por mil novecientos noventa y nueve, con veintitrés años, yo era una responsable estudiante de doctorado en la Université de Bretagne Occidentale de Brest (Francia). Por aquellos entonces gozar de una Beca Erasmus era, además de un privilegio al que se accedía a través del expediente y de una prueba escrita en la lengua del país de destino, todo un sacrificio económico para las familias, así que no pensé ni por un segundo desaprovechar la oportunidad que mis padres me brindaban con tanto sacrificio. Cuando apenas me había familiarizado con el idioma, unos compañeros que estudiaban la maîtrise (licenciatura) me invitaron a asistir a la proyección del corto Le ballon rouge (El globo rojo) de Albert Lamorisse. Ellos lo consideraban una auténtica obra de arte ganadora de la “Palma de Oro” del Festival de Cannes en 1956… No voy a engañarte, no me enteré de nada, me aburrí soberanamente y, siendo sincera, la experiencia me vino demasiado grande. Sin embargo, muy en mi línea, anoté el título del corto y el nombre del director con las circunstancias que llamaron mi atención en un cuadernito lila que siempre llevaba encima y que, por cierto, aún conservo.
Jamás he vuelto a dar con ese corto, falta de ganas supongo, de ahí mi interés por ver la adaptación que de él realizó el director taiwanés Hou Hsiao-Hsien: Le voyage du ballon rouge, traducido al español como El vuelo del globo rojo, con una irregular Juliette Binoche cabeza de reparto. De este director no sé ni cómo se pronuncia el nombre, así que evitemos cualquier comentario que tú mismo/a podrías leer en Google y que alargaría innecesariamente esta entrada. En cuanto a la película en cuestión… ¡puf, demasiado densa!
La historia en sí es sencilla: Simon, el hijo de una marionetista de vida caótica, es perseguido por las calles de un París desgastado de postal ochentera por un llamativo globo rojo. Hasta ahí bien. El problema reside en que la madre, agobiada por el trabajo, decide contratar de niñera a una estudiante taiwanesa de cine, excusa que utiliza el director para entremezclar la historia original de Lamorisse con la que él mismo cuenta. En ese momento me perdí, me entró un sopor horrible que desviaba mi atención a cada minuto, ¡y eso que acababa de empezar! El ritmo es lento, lentísimo, la música no exhala vida, los colores son apagados, los personajes tristes, las calles de París aburridas. Se supone que el tema de ambas historias es la soledad infantil, entonces ¿por qué la película centra su interés en la niñera taiwanesa y su cámara de vídeo?, ¿qué se me escapa? Sí, las metagilipolleces de turno, pero no se me escapan, solo las considero un recurso denostado. Por lo demás, imagino que es difícil conectar con alguien que no siente el mínimo interés cultural por la “ciudad del amor” donde se desarrolla su historia. Porque Hsiao-Hsien no realizó El vuelo del globo rojo impresionado por la luz de la capital gala, no, lo hizo por una cuestión monetaria, por encargo del director del Orsay como parte de una serie iniciada con motivo del vigésimo aniversario del museo.





Esta debe de ser la primera vez que cuelgo un post de una película que no me ha gustado lo más mínimo. ¿Por qué entonces?, porque la crítica ha sido siempre exageradamente benévola con ella. Yo de ser tú no empleaba ciento tres minutos de un tiempo que de seguro no te sobra en ver la cinta. Si, pese a mi recomendación, decides bucear en aguas turbulentas... siempre es agradable ver a Juliette Binoche en pantalla aunque el resultado final sea un producto de discutible calidad.

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